El Tratado de Lisboa modifica los actuales Tratados de la UE y de la CE sin sustituirlos.
La Comisión considera que el nuevo Tratado ofrece nuevos e importantes beneficios a los ciudadanos y que solventará el debate institucional en los próximos años. Así la Unión Europea podrá concentrarse plenamente en gestionar una salida sin contratiempos de la crisis económica y financiera y en hacer avanzar la estrategia de un crecimiento más verde para 2020.