Se acabaron los miedos y los peligros, si alguna vez estuvieron fundados, y ya podemos conectarnos en pleno vuelo
La propietaria de Gogo, Aircell, ha colocado torres de comunicación a lo largo del país que emiten la señal a los receptores situados en los aviones: una antena GPS en la parte superior y dos ATG en la panza. De este modo se evita tener que emplear conexiones vía satélite, con un tiempo de respuesta mucho más lento. Después, la señal general es de nuevo enrutada desde el avión a los dispositivos WiFi de cada usuario.
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