Todos ellos aspiran a convertirse en el Google español o, en ocasiones, a ser adquiridos por una gran multinacional.
Los emprendedores españoles están demostrando grandes aptitudes e ingenio para la creación de nuevos servicios online. Pero no sólo en la denominada Web 2.0 (aquellas páginas en las que parte del contenido es aportado por los usuarios) y en las redes sociales, donde los usuarios intercambian toda clase de ideas, conocimientos y productos.
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