Es difícil contentar a todo el mundo pero es que hay gente a la que es imposible contentar, por más que se intente!!
Hay clientes dóciles, agradables, constructivos y para los que merece la pena dejarse el alma en el trabajo. Pero hay otros que aunque se haga lo que se haga siempre habrá un pero. Siempre será caro, siempre habrá errores, siempre será tarde, etc. Para evitarnos este tipo de clientes podemos hacer dos cosas: tratar de convertirlos, como decíamos en un anterior artículo, o tratar de que no se cuelen en nuestra cartera.
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