A la hora de diseñar productos y servicios, las compañías deberían recordar el viejo dicho "el tiempo es dinero".
Hoy en día, el tiempo no es sólo más apremiante sino que innovaciones que antes eran apreciadas por los consumidores, como el procesamiento de fotos en 24 horas, ya no satisfacen. Y aunque muchas empresas son sensibles al tiempo del cliente, pocas toman en cuenta el tiempo total que demanda obtener su servicio o producto.
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