Es la propia empresa la que está orientada a las reuniones como solución mágica e imprescindible
Hace unos cuantos años, tras un período de prueba en una empresa, en la entrevista final, tras ofrecerme dos destinos en la misma diferentes, y preguntarme qué mejoraría o cambiaría de la misma, me descolgué con un "las reuniones sin sentido". Increíblemente siguieron contando conmigo.
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